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lunes, 20 de octubre de 2025

INTERMEDIO, aunque será corto

 

 

Y hasta aquí ha llegado el primero de los cuatro libros de que consta
la aventura por antonomasia, la aventura de las luces azules, que no es decir poco. Habrá quien piense que no ha sucedido gran cosa, pero no os dejéis engañar por las apariencias, pues todavía falta el meollo del asunto, la gran aventura..., porque esto se llama así por algo. Por supuesto voy a seguir añadiendo entradas, lo que sucederá dentro de muy poco.

 


 

martes, 20 de agosto de 2024

Los cetáceos

 

Se dividen en dos grandes órdenes, mistacocetos y odontocetos. En líneas generales, las que llamamos ballenas pertenecen al primer grupo, y los cachalotes al segundo. 

La imagen representa una ballena yubarta, pero aquí vamos a hablar de los cachalotes, pues uno de ellos es un personaje muy importante en este libro.

 

 

 Los cachalotes, el Physeter macrocephalus, expresión latina que significa soplador cabezón, son unos animales enormes. Pueden medir hasta 25 metros y pesar alrededor de 60 toneladas. Su vida es muy larga, en casos extremos cercana al siglo, y habitan todos los mares. Este cachalote, uno de los protagonistas del libro que nos ocupa, vive en el océano Atlántico, en aguas tropicales durante el invierno y en los mares septentrionales en verano, y aunque parezca raro, tiene relación con los humanos, o algunos de ellos, como la negra, a la que varias veces bajó a ver durante la famosa estadía de nuestra protagonista en el fondo del mar. Además, demuestra habilidades sin fin, como la de dar conciertos marítimos acompañado por una trompeta..., y esto sin hablar de lo más importante, que dejaremos para otra entrada del blog.


         [...] y luego, cuando hubimos acabado, con el buen cuerpo que te dejan estos manjares, retornaron a la superficie y se dedicaron a dar vueltas alrededor de nosotros muy despacio, como esperando algo, y entonces Javi cogió la gaita y yo la trompeta, y mientras se desarrollaba el crepúsculo, mientras el Sol se ponía allá lejos con sus acostumbradas luces, primero naranjas y luego más rojas, y al fin, cuando desapareció del todo, ante un público formado por dos catodontes adultos y expectantes dimos un concierto como nunca antes oyeron las olas del mar ni ninguna de las ninfas del océano, un concierto marítimo y crepuscular, un concierto en trío para trompeta, gaita y continuo. El continuo lo hacía Eudoxio, que a veces parecía un órgano de tubos y a veces un violonchelo cósmico, ¿o era una viola de gamba cósmica…?, no sé, e incluso a veces el instrumento del continuo por excelencia, el clavicémbalo. A partir de ahora te voy a llamar Juan Sebastián. Para algo tenían que servir las conversaciones de puerta chirriante, y modulas con suficiencia, parece que te ha enseñado alguien. Claro, que después de tanto tiempo ensayando juntos, algo habrás aprendido. 

    Esta idea se la brindo a futuros músicos, o a músicos del futuro. Yo creo que se puede desarrollar mucho.


(Los dibujos que he puesto arriba están hechos con recortes de la Wikipedia convenientemente transformados.)




lunes, 15 de julio de 2024

Escenarios en donde transcurre la acción

(Continuamos hablando de la narración que lleva por título Europa barroca, y por subtítulo La aventura de las luces azules, o al revés.) 


 Esta es una novela de aventuras sin cuento, de amores como los que todos los días vemos alrededor de nosotros, de inexplicables adelantos científicos, de seres que rayan en lo maravilloso y aparecen aquí y allá..., pero también es un relato de mar y tierra, como las tablas de los restaurantes.

Las aventuras que en este libro se detallan ocurren en muchos y diferentes puntos del planeta. Sobre la dura tierra de los continentes, por ejemplo, como sucede con las viejas ciudades de Europa, las Antillas americanas y la parte septentrional del Nuevo Mundo, o la franja arbórea del África tropical..., 

 



pero también en la superficie de los océanos (en especial el Atlántico), o en alguna incógnita y paradisíaca playa de los mares del sur (en una de las cuales tiene lugar un suceso trascendental en la vida de varios de nuestros protagonistas, y lo que es más: que todo ello sucede durante una fecha señalada, el solsticio de verano del año 2050, el verano del 50...), 

 



y no digamos ya en ambientes más exóticos, como puede ser el fondo del mar, una de esas profundas fosas en las que los habitantes abisales llevan a cabo sus cometidos, o la lejanía de los espacios interplanetarios, por donde cabalga sin fin ni posibilidades de retorno el astronauta perdido en las inmensidades siderales...

(La cosa es complicada, pero no diré que imposible de abordar.)

Sin embargo, no teman ustedes nada, que aunque parezca raro, para todo habrá remedio y la comedia finalizará con el siglo (el presente) a gusto de cualquiera que la lea.

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¡Ah!, y me olvidaba de decir que esta es una de las novelas que he escrito, pero hay más, incluso publicadas, lo cual se puede comprobar en esta dirección.

 

jueves, 16 de marzo de 2023

Los personajes principales de esta narración...

 ... son:

una negra antillana, la negra Dominga López, una portorriqueña que en el curso de sus aventuras llega a asistir al fin del mundo...; 

 


un cachalote del océano Atlántico, que por sus méritos mereció el sobrenombre de Juan Sebastián,


... y un tercero en discordia del que por el momento será mejor callar.



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A título de curiosidad, a continuación se puede leer el comienzo del nacimiento de la negra, que sucedió hacia el 2011:

    Yo, quien con el tiempo llegaría a ser conocida como la negra, nací en mitad de un terremoto en una isla caribeña que era vecina de Borinquen… Bueno, no, en realidad era vecina de Borinquén, pero es que los nombres se pervierten; es una de las Antillas y está cerca de las islas Vírgenes, que también tienen un nombre muy bonito. Mi isla era una isla grande y montañosa, pero mientras fui pequeña no fue ninguna isla porque nosotros vivíamos recluidos en la manigua, en el interior, y nunca vi el mar. Aquel conglomerado de antiguas y derruidas naves de ladrillo y árboles gigantescos fue mi universo. Era un sitio en donde había poca comida, comida había la justa, y menos bienestar, uno de esos sitios en los que los seres humanos vegetan y sólo aparece en televisión, sólo se habla de él, cuando hay alguna catástrofe, y allí las suele haber: yo, de pequeña, vi varios huracanes en directo. Cada vez que llegaba uno había que rehacer el bohío, así que fue después de los huracanes que aprendí a hacer casas. También me hubiera gustado aprender a volar, pero a eso no me atreví nunca.

    Cuando hay un terremoto, y no lo digo por el de mi nacimiento, lo digo por todos, el suelo se mueve como una de esas pistas de baile a las que mis amigas y yo íbamos en Maracaibo, los árboles se caen y el ruido es ensordecedor. Cuando mi madre me iba a tener, o sea, que iba a parirme, estaban en casa, una casa con el tejado de palmas, varias vecinas. Allí era costumbre que todo el barrio colaborara en dichas tareas [...]

 

 Aparte de los nombrados, en este libro aparecen otros muchos personajes, de los que nos ocuparemos en próximas entregas.




jueves, 9 de marzo de 2023

Estructura de la epopeya que se llama Europa barroca

 La novela que lleva por título La aventura de las luces azules, y por subtítulo Europa barroca ―o al revés, como ustedes prefieran―, es larga, pues cuenta con casi 800 páginas. Se compone de nueve capítulos, 

 

1 - Allegro vivace

2 - Cantábile

3 - Pasacaglia e fuga

4 - Rondeau

5 - Scherzo allucinante

6 - La aventura de las luces azules

7 - Andante con moto

8 - Allegro assai

9 - Finale

 

cada uno de las cuales está a su vez compuesta de varios cuentos, tal y como se puede apreciar en el siguiente esbozo. Unos son largos, otros cortos…, pero todos sustanciosos.


Tal y como se ve, estos cuentos son también de longitud variable, y en este esquema se representan en colores, ya que  cada color simboliza al personaje que, en primera persona, cuenta lo que en ese momento sucede. Si el color es rojo, habla la negra. Si es amarillo, es el cachalote el que divaga, y si es azul se trata de Eduguá. Si por último, es verde, es el astronauta quien derrama sus sabidurías. Algunos de estos fragmentos están contados por más de un personaje, lo que se ilustra con las flechas que de arriba abajo comprenden el rectángulo correspondiente.

La historia completa, como se ha dicho, es larga, dado que se compone de multitud de peripecias, y para hacerse una idea de la variedad de estos elementos pongo algunos títulos: Niños en noche de Reyes, Yo soy una foca que está en una placa de hielo, La negra a los once años, Educación en la manada, Labores de salvamento, Dictado en alta mar, Muchísimo amor, Vacaciones, Los treinta años, Hércules en la encrucijada, La tierra gira y gira, El astronauta y la sirena..., etc., etc., etc., y así hasta 84 episodios.

 

(CONTINUARÁ) 

 

jueves, 2 de marzo de 2023

Generalidades sobre La aventura, también conocida como Europa barroca

 (Aquí se habla de un libro que me ha divertido mucho escribir.)


 
Esta es una de las portadas que se barajan.
 

 GENERALIDADES SOBRE ESTE LIBRO

 Es una novela de acción, y como su nombre dice, de aventura.

 Tiene lugar en el curso del siglo XXI.

 Los personajes principales son tres: una mujer, un cachalote y un hombre (y también salen los novios y novias de todos).

 Los lugares visitados se extienden sobre la superficie entera del planeta, las playas, las ciudades, los océanos, pero además aparece en primer plano el fondo del mar, y no digamos los oscuros, solitarios y silenciosos espacios interplanetarios, en donde se desarrolla una tragicomedia sin igual.

 Dura casi 800 páginas, y en este blog voy a hablar de sus múltiples aspectos.

En el curso del relato se menciona una canción, la canción de la negra, como se la conocía en la superficie. Es esta.


Y a modo de ejemplo, porque para muestra basta un botón, así acaba uno de los capítulos:

   [...] mientras las demás me jaleaban hasta lo indecible. Mis amigas estaban tan descompuestas como yo y gritaron y chillaron histéricamente hasta la extenuación. Estábamos todas metidas en faena hasta el culo cuando vinieron los guardias, los de seguridad, y nos echaron a palos de la discoteca. Al final nos encontrábamos en la calle, en aquel gran paseo marítimo lleno de palmeras, todas chorreando y muertas de risa, y volvimos a casa caminando porque era muy tarde y ya no había guaguas. Pasaban autos que nos tocaban la bocina, pero nosotras no les hacíamos caso sino que les tirábamos cortes de mangas, y ellos tocaban aún más la bocina y aceleraban… A aquella discoteca nunca más volvimos. A mí no me quedó buen sabor de boca, sobre todo al día siguiente, pero de todas formas no creo que nos hubieran vuelto a dejar entrar.
      Esto, y cosas peores, era lo que mis amigas y yo hacíamos, ejemplar conducta, en la América central durante aquellos años arrebatados. En aquella época todos estuvimos muy locos, y lo que habíamos de estar, y mis amigas tampoco eran tan malas, eran muy pequeñas, todas éramos muy pequeñas y nos comportábamos como tales. De mis amigas ya he dicho mucho, pero he hablado muy poco de Macu, la catira de Maracaibo, la maracucha. Esta era la mejor. Era blanca y con el pelo rojo y siempre nos llevamos muy bien. La verdad es que luego me he acordado mucho de ella. ¿Dónde estarás? Ha pasado tanto tiempo y han sucedido tantas cosas… ¡A lo mejor ha oído hablar de mí! Tanta gente ha oído hablar de mí en este planeta…


Próximamente hablaremos de otros asuntos, entre ellos, quiénes son los protagonistas.

 

jueves, 16 de febrero de 2023

Cómo se me ocurrió escribir esto

 


 De lo que digo hace muchísimo, así que ni yo mismo lo sé. Quería escribir algo, algo más o menos largo, porque estaba harto de pergeñar cuentecitos, y pensé que una idea podría consistir en describir la situación y narrar los pensamientos de un astronauta que se ha quedado colgado en una órbita solar (es decir, dando vueltas al sol como un planeta más).

-Sí, pero entonces se muere. Lo primero de frío, luego de hambre, y por fin de aburrimiento.

-Da igual. Lo que importa es ponerse a teclear, que las cosas van surgiendo solas. ¿Cómo se podría llamar este señor...?

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UN TROZO DE ESTE LIBRO (Europa barroca o La aventura de las luces azules):

Me llamo Al Ceccato, Al es de Alfred, y estoy aquí arriba, entre las estrellas, y no las de Hollywood, no fuera malo. Hace muchos años, cuando era pequeño, vivía en una casa que tenía enfrente de la puerta dos magnolios monumentales, de esos que aparecen en las guías de botánica, y ahora estoy aquí arriba, entre las estrellas, y no las de Hollywood, precisamente…

Ahora voy a presentarme.

Yo, en realidad, aunque estoy aquí arriba representando a mi país, los Estados Unidos de América, no soy yanqui, ni un poco ni nada, y tampoco soy sureño; yo soy de origen semichino y semifrancés. Mi padre es chino. Nació en la China comunista del siglo pasado y vivió allí hasta bastante mayor, los cuarenta; no llegó a conocer la Gran Marcha, pero casi. El que sí la conoció fue mi abuelo, su padre. La conoció tanto que acabó sus días en un campo de concentración, acabó tísico pasado y nadie le curó, antes al contrario dejaron que se muriera, por rebelde. Esto de ser rebelde está bien, sobre todo de joven, pero hay que saber serlo. Si te va la vida en ello es mejor dejarse de fantasías y tragar con lo que haya, aunque sobre esto ya sé que hay opiniones encontradas porque en este planeta ha habido muchísimos mártires. Unos lo fueron por razones de principio, otros por cabezonería y otros por motivos sexuales; lo de mi abuelo creo que fue por cabezonería.

Mi padre, como era un químico muy bueno, logró que le fichara la Standard Oil y se vino a vivir a California, se fue de China por diez años y no ha vuelto; además, dice que no piensa volver. Ahora allí la situación se ha normalizado, ya no hay Grandes Marchas ni cosas por el estilo. Lo que hay es un montón de hamburgueserías, drugstores y gasolineras, y los desiertos de Mongolia parecen el Valle de la Muerte; hasta hay una carretera que se llama Route 69, aunque yo creo que ese nombre se lo pusieron de cachondeo; desde luego hay muchas casas de citas, pues para ello es el lugar ideal. Como es un sitio apartado nadie va allí a fisgar lo que está ocurriendo, o sea que los clientes se sienten seguros, algo fundamental en este negocio, en el que la discreción es todo.

Mi padre, además, cuando recaló en América se occidentalizó el apellido. Él se llamaba algo así como Chi Ka Tou. No se escribe de tal manera, claro está, sino con caracteres chinos, pero esto no lo puedo poner aquí, entre otros motivos porque yo no tengo ni idea de chino. No le quedó mal, la verdad, pero todo el mundo piensa que es italiano, o de ascendencia italiana. Es decir, lo piensan antes de verle, porque en cuanto le ven ya notan que es chino o japonés o algo de eso; se nota que es oriental.

Mi padre, como no le gustaba la comida de su país de adopción y en cuanto comía algo fuera de casa se le descomponía el sistema digestivo, hizo una recopilación de comidas regionales, eligió lo mejor de cada una y aprendió a hacerlas todas, a cocinarlas, y lo tenía todo apuntado. Sabía hacer cientos de platos distintos de todos los países, armenios, peruanos, lituanos, españoles; chinos también, por supuesto, y tanzanos ―su estofado de buey al curry era famoso en la vecindad entera, aunque yo creo que se parecía mucho al guiso de carne nigeriano que lleva caracoles y ñame―, lapones, brasileños como el rodicio, etc.; aquí no los voy a poner todos porque no acabaría nunca, y, además, el que quiera enterarse que se compre su libro, que en las librerías de la Tierra debe de haber muchos. Como sabía tantas cosas le publicaron un libro de cocina que se llamaba A la salud por el cosmopolitismo. El título era un poco largo pero se vendió bien; no había libros como aquel en el mercado, así que tuvo bastante éxito, más con esto de las versiones electrónicas.

El chino, mi padre, fue el que inventó un aparato mecánico para cortar las tortillas redondas ―como las españolas, por ejemplo― en la cantidad de trozos que uno desee. Es un aparato muy sencillo. Lleva un transportador circular y de su centro parte una cuchilla con una bisagra, una cuchilla que puede girar alrededor de ese centro. Una vez hecha la tortilla, y colocada en semejante artefacto, sólo hay que efectuar unos simples cálculos, o sea, dividir los trescientos sesenta grados sexagesimales que tiene una circunferencia entre los trozos que uno quiera conseguir, así sale el ángulo, aunque lo malo es que a veces hay que usar la calculadora porque no todo el mundo puede hacer estos cálculos de memoria. Por ejemplo, si hay que partirla en cinco trozos, el ángulo debe ser de setenta y dos grados, y si son tres o cuatro, o seis, los trozos, entonces es fácil, eso lo puede hacer cualquiera de memoria e incluso sin aparato. Lo malo es si son trece o diecisiete o veintitrés o cualquier otro número primo o complicado, entonces ya puede usted tirar de calculadora. Casi nunca se parte una de estas tortillas en diecisiete o veintitrés partes iguales, pero esto es lo de menos, así y todo quedaban muy bien cortadas y el chino, mi padre, estaba muy contento. Luego lo patentó, mandó fabricar mil, para empezar, y se dedicó a venderlos en las tiendas de los pueblos de Wisconsin. Se vendían bien, y eso que en los EEUU no hacen muchas tortillas redondas ―yo creo que los usan para las tartas―, pero bueno. Por qué le dio por Wisconsin, no lo sé; lo mismo podía haber sido en Massachusetts.

[y etc., etc., etc., porque la presente narración tiene la friolera de 800 páginas.]

 Otro día sigo, que hay mucho que contar.

ENTREGA 106

    Yo no tengo ni idea de quiénes fueron mis antecesores, pero a juzgar por lo que decía nuestro padre, a lo mejor alguno fue holandés y ...